
Una llamada que se espera y no se espera...o de quién menos se espera porque es muy pronto. Pero esa llamada en fin a todos nos toca, unos primero, otros después, otros más luego. No es siempre el más enfermo o el más viejo, es el que se necesite en ese momento.
Parece que están carentes de trompetistas, percusionistas de sonrisa a flor de piel y fina escritura.
La vida nos conduce por caminos misteriosos decía mí abuela y de una cosa saltamos a la otra sin saber como. Lo cierto es que vamos tallando nuestros pasos a lo largo del camino que nos toca recorrer y en el transcurso, de alguna manera, calamos finamente en el corazón de aquellos que te ven desde abajo, aún estando a tu lado porque, eras especial para ellos.
Son tantas las cosas que se pudieran decir porque la memoria es el mejor “Scrapbook” que tengamos; salta detalles, claro que sí pero quedan los más importantes, los que marcaron sucesos, los que nos ayudo a crecer, lo que creció con nosotros.
No te digo adiós, digo hasta luego... canción que escuchamos de tus labios tantas veces en aquellas madrugadas frías de alcohol y guitarra, pero que nos llenaban de vida, y mientras podamos recordarlas seguirás justo a nuestro lado.
Cierro los ojos, baja una lágrima y tal vez sea por no haber compartido más. Nosotros, hacemos en nuestro día a día tantas distancias que un día cuando queremos regresar…hemos perdido el camino de regreso.
Suena trompeta, suena…de ti, solo puedo recordar cosas buenas.
Descansa en paz.
(en honor a mí Tío Papo)
