Bien, engancho los guantes… no sé qué más
hacer.
Recojo los pasos que había dado hacia ti y
de una vez
limpio los escombros de la construcción del
castillo
que me había inventado.
Aunque fue poco tiempo,
fui como las hormigas, trabaje día y noche;
me deje llevar por el entusiasmo, por la
alegría.
Pero nunca nada es en vano, todo tiene un
significado
no sabemos que creamos cuando nos
levantamos
y generamos energía.
Ninguna lágrima es en vano,
ni el dolor que el corazón haya sentido
ni la decepción que nos provoca olvido
ni decir adiós aunque sea mentido
porque al final, nada se ha perdido.
nada es en vano,
todo tiene un significado…
